Cierro los ojos con fuerza, otra vez. Siempre intento evitar ver la realidad, aunque no es del todo cierto, yo diría que lo que intento es evitar la realidad. Creo que a mi alrededor hay unas tres o cuatro personas, no estoy seguro, todas de blanco. Algunos intentan sujetarme, uno pronuncia mi nombre repetidas veces. ¿Qué pasa? Dejadme en paz. ¿Acaso lo vuestro es mejor que lo mío? No me despertéis, dejadme descansar, dejadme soñar.
Me zarandean, hasta me han abofeteado, no me quieren entender... será porque todavía soy incapaz de pronunciar palabra. En mi cabeza aparece un perro negro, es un odio irracional a todo lo que me rodea, son celos, envidia, rabia pura. Rabia... me hierve la sangre de todo lo que siento. Necesito relajarme, dejad de moverme. ¿Qué es eso que me estáis metiendo? Me quema.
Tengo el corazón dando porrazos dentro de mi pecho, late como un caballo desbocado, como uno de esos grandes campeones anabolizados que mueren al terminar el derby. Malditas palabras, malditos hechos, maldita cabeza. Cállate, por favor, no me hables más. Olvídate del tema y cuéntame algo que me pueda interesar. Mi boca sabe a Led Zeppelin, es un sabor extraño, pero es lo único que me viene a la cabeza cuando intento describirlo: es ácido, duro, con rabia y jodidamente genial; completamente psicodélico. Psicodélico... espero que ninguno de los papanatas que me rodea sea un loquero. Me están destrozando el solo de batería de Moby Dick, si pudiera moverme me los cargaría con gusto.
¿Qué habéis hecho, desgraciados? Empiezo a despejarme, cada vez escucho Kashmir más lejana y os escucho más a vosotros, y vuelvo a escucharme a mí, vuelvo a entender mis recuerdos. Y vuelve a doler. Ahora recuerdo por qué me embarqué en este viaje, tampoco me parecía tan mala idea intentar alejarme de la fuente del dolor.
Dejad de mirarme, me da igual lo que penséis de mí, es mi elección, es puro arte, no hay nada mejor, esto es rock'n roll. ¿Dónde estarás ahora? Tampoco me interesa, el brazo del que cuelgas no es el mío, nada más me importa. Siempre fue lo mismo, siempre gusté de pasar la tarde destruyéndome con las canciones que hicieron épocas mejores y a ti nunca te gustó que lo hiciera. Supongo que por eso le llaman libertad, así como supongo que por eso no me llegué a enterar del momento en el que te soltaste de mi mano. Nada parece tan traumático con la canción del inmigrante de fondo, lástima que llegara el momento en el que saltara la aguja del disco. No hay nada más silencioso que tu ausencia, nada más doloroso que la realidad en la que me dejas.
No me culpes, ya sabías cómo era, sabías lo que haría. Ahora me toca disfrutar de esta oscura soledad. Dejad de intentar salvarme, está escrito, es mi escalera hacia el cielo. [...]
Maldita sea, ojalá usaras un perfume más fuerte o, mejor, ojalá tuviera olfato suficiente como para reconocerte. Doy vueltas entre mis sábanas buscando un último rastro de tu presencia: un poco de rimmel, un olor, un pelo, una lágrima... lo que sea.
En estas sábanas suceden demasiados errores, demasiados sentimientos, demasiada felicidad para lo que nos proponíamos, demasiada intensidad para decirnos adiós.
Viajo por este camino que es el destino intentando entender los cambios que suceden a mi alrededor. Sé que no crees en estas cosas, sé que aún confías en el libre albedrío... pobre, aquí no elige nadie. Cada palabra que digas modificará tu futuro, pero cada palabra que puedas pronunciar ya habrá sido escrita con anterioridad. No lo intentes, todo está firmado, tranquilízate y búscate a ti misma. Descubre tu verdadera felicidad, descubre aquello que te haga especial, aquello que te haga sentir bien y aférrate como nos aferramos siempre al pasado, convirtiendo cada respiración en un terremoto sin epicentro.
Yo vigilo tu sueño, duerme en paz, descansa mientras te acaricio. ¿Me sientes? Ojalá estuviera ahí contigo, ojalá no tuvieras que soñar para sentirnos, al fin y al cabo no hay nada mejor. Bueno, voy a salir a caminar un rato, necesito algo de aire fresco, dejo aquí el paraguas... nunca me ha importado mojarme.
Me dirijo hacia aquella colina. En lo alto creció un olmo que debió ser precioso en su momento, ahora sólo sirve como silueta para el horizonte y refugio para algún que otro búho. Desde aquí veo la ciudad, siempre adoré dibujar este paisaje, a lápiz sobre negro. Mis trazos brillan aunque apenas se distinguen, eso será lo que hace de mi obra algo menos espantoso.
Hermoso mundo ahora que todos duermen, precioso tapiz. Esta es mi imaginación y yo soy el titiritero, no te preocupes si una mano te dirige de madrugada, soy yo el que te arropa. Sigue sonriendo. Me sentaré a esperar el amanecer, sé que mirarás atrás y me verás a lo lejos, empapado, quieto, tranquilo. No te olvides de decir adiós cuando desaparezcas, las maneras es lo último que debemos perder, la compostura desapareció hace ya mucho.
Qué lento pasa el tiempo con nostalgia, qué lento pasa el tiempo con insomnio...
¡Espera! ¡Por fin me ha parecido encontrarte! Algo queda en esta esquinita de tu esencia. Ya podré dormir tranquilo... que se encargue el yo de mañana de dejar de sonreír.
Un abrazo y cuídate. ¿Qué es aquello que no pronuncias? Es un suspiro, son palabras ahogadas. Palabras que se pierden en mi pecho.
Es echar algo de menos, la impotencia de lo inevitable. Es mirarte a los ojos y apartarte la mirada.
No decir que lo paso mal y atragantarme con el nudo que se forma en mi garganta. Un susurro conlleva miles de palabras, un susurro te dice dónde deseas estar y a quién abrazar. Un susurro trae dos gardenias, un ramito de violetas y una rosa siempre roja.
Un susurro te abraza, te besa, te hace el amor. En un susurro nadie se entera pero siempre sonríes y te das cuenta de que en el fondo inevitablemente, me quieres.
¿Tú también suspiras? Exhalas y yo imagino que todo lo que no me dices iba dentro de ese suspiro.
Por favor, no empieces a pensar...¡no pienses! No es más que un suspiro que se pierde y... ya se ha ido. [...]
Hoy me he dado cuenta de lo poco que falta para la huelga general y la aprobación de la reforma laboral, en el trabajo los compañeros comienzan a preguntar para saber qué hará la mayoría. Todos saben que la situación clamaba a la huelga, pero a nadie le gusta perder un día de sueldo con todos los pluses que ello conlleva para algo que está hecho tarde y mal. Por supuesto, no puedo desaprovechar la ocasión para utilizar ese derecho fundamental que, como el derecho sindical, todos tenemos gracias a la constitución: el derecho a la libertad de expresión. Pues bien, ahí comienzo:
Altos cargos de UGT, CCOO y demás parafernalia: ME DAIS VERGÜENZA. Siento vergüenza de llegar a pensar que el sindicato vertical hubiera sido más eficiente que vosotros, panda de vendidos sin principios. ¿Cuál es vuestro problema? ¿No queréis enfadar al de la ceja? Al final todo se os fue de las manos, demasiada mierda para taparla con la alfombra sin que nadie lo notara. ¿Cuántas huelgas llevaríais con otro gobierno? Aquí encima os permitís pasar las vacaciones tranquilamente con el 18% de IVA y la reforma laboral con medio cuerpo dentro. ¿Medio cuerpo? ¡HOY se aprueba la reforma laboral!
Aún no habéis llegado y ya lo hacéis tarde y mal. Lo siento pero, ojalá que la huelga sea un fracaso total, ojalá que no salga a la calle ni Cándido Méndez, ojalá que hasta los piquetes se nieguen a manifestarse. Vosotros sois contra los que habría que alzarse, contra Toxo y Méndez, contra los que se llevan en suplidos más que en sueldos. Así no se puede ser el enlace entre los políticos y los trabajadores, no representáis a nadie. ¿Queréis algo eficaz? Proponed soluciones a la crisis, proponed una reforma laboral distinta, manifestad al pueblo contra la anulación del I+D o, al menos, salid a la calle cuando todavía no sea tarde.
Hoy será un día triste para los trabajadores de este país. Hoy, los que todavía estamos por llegar, nos convertiremos en moneda de cambio sin ningún valor. Hoy nos convertiremos en becarios de por vida. Así se arreglan las cosas, sí señor, despreciando aún más lo único que os queda de valor. Estúpidos conservadores. I+D, patentes, así se gana dinero a largo plazo. Descubrid, inventad algo que el mundo necesite. No le cerréis el grifo al progreso. Legalizad la prostitución. ¿Cuántos pájaros de un tiro? Adiós a las mafias, adiós mano de obra que no paga seguridad social, adiós gente que no paga IVA por el uso de servicios. ¿Queréis más soluciones? Acercaos a cualquier círculo, todo el mundo habla de política, todo el mundo habla de la crisis, a todo el mundo se le ocurre una solución distinta. Tabuladlas, tenéis la oportunidad de hacer un brainstorm con cuarenta millones de personas distintas.
Me da vergüenza que no quede ningún político con dignidad suficiente como para dimitir. Perdón, se me olvidaba, sois funcionarios, ya os ganasteis el sueldo vitalicio. Pues nada, manos a los sobacos y a "trabajar" como Dios manda. Qué mejor manera para solucionar una crisis que hacer como si no existiera. Estúpidas ovejas. Odio pensar que me quedaré aquí, odio pensar que si algún día se soluciona todo esto sea, en parte, gracias a mi esfuerzo. No sé cómo votar para que no quede ningún político de los que vemos todos los días por televisión. No sé qué hacer con mi deber constitucional. Tengo en mi mano un futuro voto y a nadie que se lo merezca.
Siento vergüenza ajena, política y social. Siento vergüenza, otra vez más, de ser español... eso sí, gracias equipo, no podemos olvidar que somos campeones del mundo.
Por cierto, a los sindicalistos, sindicalistas y seguidores de CUALQUIER grupo político: ¿De verdad os seguís tragando las patrañas que os sueltan? ¿Seguís con fe a aquellos a los que confiáis vuestro futuro? Ojalá tuviera vuestro estómago, vuestros ideales, vuestra creencia en la humanidad. Por ahora siento una mezcla de pena y envidia por vosotros, supongo que en un futuro no muy lejano sentiré lo mismo por mí también...
Cerré los ojos, conté hasta diez y los volví a abrir; no sirvió de nada. Maldito monstruo, al menos podría ser simpático, hablarme o hacer algún gesto pero no, él estaba ahí, a mi lado, callado e inmutable. Ni siquiera podía sentirme acompañado, daba igual cuánto le dijera o le preguntara, el silencio era siempre su respuesta, su función.
Lo extraño es que no me sorprendió que apareciera, desde el primer momento sabía que yo era la única persona que lo podía ver, así que tampoco supuso un cambio demasiado radical en mi rutina, aunque poco más logré adivinar de él. Eso sí, tenía buen gusto musical. El único gesto que atisbé en su rostro me llegó al escuchar "Karma Police" de Radiohead, una suave sonrisa de aceptación me pareció suficiente razón para seguir escuchando la discografía. Siempre pensé que, lo mejor, en caso de tener un monstruo, sería mantenerlo contento.
Estuve un tiempo pensando en ponerle un nombre, pero ya que como mascota era bastante sosa, lo dejé anónimo. Total, siempre que le hablaba estábamos solos, y él siempre estaba conmigo, a mi alrededor. Eso fue otra de las cosas que me sorprendió, su posición. Si veía la tele se quedaba a un lado pero, si me ponía a estudiar, en seguida se colocaba frente a mi mesa, observándome desde el frente. Menos mal que los que estaban a mi alrededor pensaban que mi mirada al infinito la usaba para memorizar, ya que alguna vez que otra intenté mantenerle la mirada fijamente. Estúpidos ojos hipnóticos, profundos y negros como el tizón. Siempre me observaba, incluso mientras dormía. Dormir era lo más complicado. No le bastaba con mirarme, en los momentos de acostarme se quedaba dando vueltas a mi cama, daba igual hacia dónde apartara la mirada, siempre estaba ahí, acosándome, desvelándome, volviéndome loco hasta caer rendido por puro agotamiento.
Pequeño monstruo anónimo, y pensar que en el fondo te he cogido cariño y todo, supongo que es una especie de síndrome de Estocolmo, de masoquismo. Tus ojos me siguen intrigando, así como el halo de oscuridad que te envuelve constantemente. Yo sé que no eres real, sé que no eres más que una representación que ha hecho mi cerebro debido a una enfermedad mental y, sin embargo, no puedo dejar de pensar en ti cuando no estás y de odiarte cuando apareces.
Ser predecible y cabezota, eres constante hasta el final. Eres frío aun causando en mí toda esa mezcla de sensaciones que sólo tú eres capaz de conseguir. Eres una lacra en mi vida, eres ironía, eres, sin duda, sentimiento. -¡Sentimiento! Ya está. ¡Por fin lo decidí! Por fin lo he conseguido: tu nombre no debe ser otro que Soledad. Tú eres el que viene a mí cuando menos lo necesito, tú eres el que me acompaña en todos esos momentos tan inoportunos. Por fin te he reconocido. Pues espero que te hagas a otros grupos musicales, creo que vamos a pasar una larga temporada el uno junto al otro, otra vez.
Hoy no tengo ganas de hablar, no tengo ganas de explicarme. Hoy le dejaré paso a Santi Campillo y a Carlos Tarque a ver si ellos consiguen haceros entender mis miedos. Éste no es un relato para leer, es para escuchar, para escuchar esta lista de reproducción, sin prisas, intentando comprender, intentando que no todo quede en el olvido.
Comenzaré con algo obvio, es parte del calendario. Es doloroso ver como todo se acaba, como pasan los minutos, los segundos, mi vida, mi ser. ¿Lo sientes? Apenas he estudiado, ni siquiera he visto la luz y aquí estoy, dedicándote el final de mi reloj.
Continuaré intentando hacerte sonreír, es algo más movido pero sé cuánto nos gusta este estribillo, ojalá algunos deseos se hicieran realidad. Tss, calla, Santi Campillo tiene un solo fabuloso, estoy contigo en un momentito...
La siguiente me lleva al insomnio, al futuro, a lo que conocí y a lo que me tocará sentir. Eterno rodeo. Otra vez mirando a través de una ventana abierta. Al menos ya no hay dudas, esta vez es diferente, distinto. El ambiente huele a pérdida y no a desengaño. Nunca llueve a gusto de todos.
Por supuesto, espero que no todo quede en un suspiro, en una pregunta, en un lamento. No podemos predecir el futuro, ni determinar con exactitud el número de dimensiones necesarias para llegar a un porvenir que nos guste. Lo mejor es, como siempre, dejar de fijarse en esa indeterminación y disfrutar del ahora, de las sonrisas, del tacto, de tu calor, de lo que tenemos.
En realidad somos diferentes, muy diferentes. A mí ni siquiera me gusta eso de que haya más de una dimensión mientras que a ti no parece importarte. Lo sé, es culpa mía, fui yo el que batió en duelo su filosofía barata contra una persona que dormía gracias a la cueva de Platón. Siempre fuiste más dura que yo, quizá sea esa una de las principales razones de esa atracción emocional tan fuerte que me lleva hacia ti.
Bueno, todo esto se acaba, lo sé. Se acaban las entradas chorras, las frases sin sentido y el relleno musical. Pronto volverán las paranoias, las noches en vela y el gusto por la oscuridad. Ya te lo dije, una parte de mí estará encantada de que te vayas. Quizá los seguidores de este blog agradezcan leer por fin lo de siempre, lo natural, lo que se esperaban encontrar aquí. Quizá yo mismo lo haga, no lo sé.
Qué gusto da ser infeliz, qué placer el sentir la cabeza estallar en mil pedazos, qué sensación tan especial e irrepetible. Sé que antes de morir recordaré el desamor, la soledad y la melancolía. Jamás conseguiría haceros entender todo eso, pero guardad esos sentimientos bien arraigados, ellos nos hacen ser lo que somos.
Espero que os haya gustado la pequeña selección de M-Clan, no es lo mejor que se me ocurría pero sí ha sido lo más fácil de hacer. Disfrutad la música, ella nos lleva siempre a puntos increíbles y jamás nos abandona. [...]
Escrito y publicado el 18 de Febrero de 2007, a las 10:13 a.m
Yo lo haré por ti, juro que lo haré.
El mar parecía aún más gigantesco cuando pensaba en ella. Hacía mucho tiempo ya desde que dejó tierra firme, pero aún mantenía su olor en el corazón como una daga firmemente clavada. La noche era tranquila, el agua acariciaba el casco del barco como lo hacía la brisa sobre su rostro. Alzó la mirada hacia el cielo. Las estrellas se veían preciosas, había miles iluminando esa noche sin luna pero, de entre todas ellas, no le fue difícil encontrarla. Era suya, se lo dijo al despedirse de ella. Cogidos de la mano, acostados en aquel acantilado, mirando sin ver, pensando en la distancia que en poco alejaría aquellos corazones, buscando una excusa para poder sonreír en aquellos momentos. La miró fijamente, su rostro se veía triste, apagado el brillo de sus ojos y melancólica su expresión.
–No llores mi vida, no estés triste nunca más. Juro que estaré junto a ti siempre, da igual que no me veas, siempre te protegeré, siénteme cerca.
La besó suavemente en los labios acariciando cada parte de su rostro con sus dedos, secando las lágrimas que resbalaban por su mejilla. Reclinándola hacia él la abrazó, apretándola fuertemente, intentando que su calor permaneciera para siempre pegado a su piel, deseando que nunca amaneciera en aquel acantilado. Allí le prometió ser esa estrella, le prometió ser el sol que le alumbrara la noche, el astro que la acompañaría en sus sueños. Sentados junto al mar vieron llegar el nuevo día, abrazados para siempre en su recuerdo, retratados para siempre en sus corazones.
Un escalofrío le sacó de su nostalgia, el frío de la mañana se acercaba, amanecía y aún no había dormido.
-“No llores mi vida, no estés triste nunca más”- Se repetía a si mismo una y otra vez, arañando el alma en cada sílaba, rompiendo su corazón en cada suspiro. –“Adiós lucero mío”- Repetía también ella desde ese acantilado –“Te veré esta noche, estés donde estés”. [...]
Tirado en mi cama escucho a The Band mientras una bocanada primaveral me hace soñar que me enamoro de ti. Creo que no es tan complicado, supongo, ser feliz. Make it easy, baby.
Moriría por tu sonrisa. Desnuda tu alma y déjate llevar conmigo en este psicodélico viaje, no es tan difícil, te lo juro. Hazlo doucement.
Comienza Cream, todo es más sexy ahora. Llega hasta mí en este concierto de luces y emociones, voy a relatarte la historia del valiente Ulises. Recorreré tu cuerpo, yo seré tu Magallanes, yo soy el explorador de tus mares del sur.
No te preocupes, mi vida, no te dolerá nada, ni siquiera eres real, ni siquiera estás aquí aunque yo te haré venir sin dudarlo. Grita, ya te he dicho que no hay problema, siempre serás mía. Perdona que no te conteste, estoy en un torbellino. Charlie don't surf.
All along the watchtower. No mires atrás, ni siquiera pienses mi nombre, yo soy tu sueño húmedo, soy tu íncubo y así me has conocido siempre, yo soy el rubor de tus mejillas, tu sonrisa nerviosa, tu dedo más inquieto. Siénteme cerca, pasarán treinta años y aún me recordarás con añoranza. Not real but deep.
¿Lo escuchas? Tienes Woodstock en tu piel. Intenta no llorar cuando esto acabe, sabes tan bien como yo que ni siquiera ha empezado, aún nos queda lo mejor. Cry Baby. Adoro ahogar tus lágrimas, adoro hacerte llorar de placer.
Rápido, llega alguien. Escapa, huye, salta por la ventana sin demora, intentaré arreglar este desaguisado, que nadie se aproveche de nuestro affair. Dame un último beso antes de irte, deja a mis labios recordarte un poco más. El ocaso nos ha invadido. Espero volver a soñar que me enamoro de ti pronto, es una sensación maravillosa. For what it's worth. [...]
Cuando menos te lo esperas, cuando crees que todo está acabado, cuando ya bajabas la cabeza para no volver a levantarla, en el fondo del horizonte aparece una estrella que te devuelve la mirada. Una estrella que te hace volver a desear, a imaginar, a soñar despierto, a escribir, a no darte por vencido. Miras el reloj, te levantas del suelo y te sacudes el polvo: llegas tarde. Sales corriendo del centro de ninguna parte y te diriges hacia esa estrella que te aguarda. Llevas tanto tiempo esperando poder besarla que decides retrasarlo un poco más. Te paras y la observas. La luz de la estrella se refleja brillando en sus ojos con un fuego que, sabes, no eres capaz de resistir.
Sus labios te llaman, una preciosa sonrisa se dibuja sobre ellos como el nacimiento de una rosa. Un escalofrio recorre tu cuerpo y te hace avanzar, te acercas lentamente y rozas sus manos, entrelazas tus dedos con los suyos y, levantándolos, los besas como quien besa a una reina, sin dejar de mirarla a los ojos. Llevas su mano hasta tu pecho y le haces sentir el latir de tu corazón, que sepa que late por ella, por ella y nadie más, y que el día que se vaya tu corazón marchitará. Con la otra mano acaricias su hombro y su cuello, llegando hasta su rostro. Su faz es suave y cálida, la perfilas lentamente, disfrutando cada centímetro de su rostro, cada segundo a su lado. Ella pasa sus manos por tu espalda acercándose a ti, llevando su cabeza hasta dejarlo descansar sobre tu hombro. La abrazas y sientes su cuerpo, es perfecto, cierras los ojos deseando que nunca acabe este momento. Entonces ella te besa la mejilla, despiertas de tu trance y le besas el cuello, sintiendo cómo un calor interno nace dentro de los dos. Llegas hasta su mejilla, ella se gira y te mira a los ojos, un instante, un momento en el que cientos de palabras, de sentimientos, recorren el poco espacio que quedan entre las miradas de dos almas perdidas que se encuentran en medio del camino, persiguiendo cada uno su propia estrella.
Jamás pude describir el momento en el que sus labios se juntaron, pues una luz cegó al mundo, supernova dicen que se llama, pero para mí fue la unión de dos corazones, de dos almas, la unión del amor.
Soñaré despierto que despiertas tu lado más sensible soñando con despertar a mi lado cada amanecer, que despiertas cada día de lado frente a tu almohada con más sueño por aguantar despierta cada noche deseando que en mis sueños sueñe soñar contigo... Soñaré porque, aunque no deba, es inevitable.
Bienvenidos
Bienvenidos sean los inquilinos que reposten sus fuerzas en este humilde hostal. Bienvenidos mis buenos amigos, los de siempre y los de ahora, que cada día me enseñan algo nuevo y me hacen mejorar. Y bienvenido todo aquel que esté de paso, tanto en este weblog como en mi alma...
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