Hoy no tengo ganas de hablar, no tengo ganas de explicarme. Hoy le dejaré paso a Santi Campillo y a Carlos Tarque a ver si ellos consiguen haceros entender mis miedos. Éste no es un relato para leer, es para escuchar, para escuchar esta lista de reproducción, sin prisas, intentando comprender, intentando que no todo quede en el olvido.
Comenzaré con algo obvio, es parte del calendario. Es doloroso ver como todo se acaba, como pasan los minutos, los segundos, mi vida, mi ser. ¿Lo sientes? Apenas he estudiado, ni siquiera he visto la luz y aquí estoy, dedicándote el final de mi reloj.
Continuaré intentando hacerte sonreír, es algo más movido pero sé cuánto nos gusta este estribillo, ojalá algunos deseos se hicieran realidad. Tss, calla, Santi Campillo tiene un solo fabuloso, estoy contigo en un momentito...
La siguiente me lleva al insomnio, al futuro, a lo que conocí y a lo que me tocará sentir. Eterno rodeo. Otra vez mirando a través de una ventana abierta. Al menos ya no hay dudas, esta vez es diferente, distinto. El ambiente huele a pérdida y no a desengaño. Nunca llueve a gusto de todos.
Por supuesto, espero que no todo quede en un suspiro, en una pregunta, en un lamento. No podemos predecir el futuro, ni determinar con exactitud el número de dimensiones necesarias para llegar a un porvenir que nos guste. Lo mejor es, como siempre, dejar de fijarse en esa indeterminación y disfrutar del ahora, de las sonrisas, del tacto, de tu calor, de lo que tenemos.
En realidad somos diferentes, muy diferentes. A mí ni siquiera me gusta eso de que haya más de una dimensión mientras que a ti no parece importarte. Lo sé, es culpa mía, fui yo el que batió en duelo su filosofía barata contra una persona que dormía gracias a la cueva de Platón. Siempre fuiste más dura que yo, quizá sea esa una de las principales razones de esa atracción emocional tan fuerte que me lleva hacia ti.
Bueno, todo esto se acaba, lo sé. Se acaban las entradas chorras, las frases sin sentido y el relleno musical. Pronto volverán las paranoias, las noches en vela y el gusto por la oscuridad. Ya te lo dije, una parte de mí estará encantada de que te vayas. Quizá los seguidores de este blog agradezcan leer por fin lo de siempre, lo natural, lo que se esperaban encontrar aquí. Quizá yo mismo lo haga, no lo sé.
Qué gusto da ser infeliz, qué placer el sentir la cabeza estallar en mil pedazos, qué sensación tan especial e irrepetible. Sé que antes de morir recordaré el desamor, la soledad y la melancolía. Jamás conseguiría haceros entender todo eso, pero guardad esos sentimientos bien arraigados, ellos nos hacen ser lo que somos.
Espero que os haya gustado la pequeña selección de M-Clan, no es lo mejor que se me ocurría pero sí ha sido lo más fácil de hacer. Disfrutad la música, ella nos lleva siempre a puntos increíbles y jamás nos abandona.
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Suelo / Duelo
Hace 6 meses